José Peraza Hernández
¿Quién no recuerda, lo que fue el postigo en aquellos años? Hoy día van
quedando muy pocos, eso solo se puede observar en las casas antiguas, como
terreras.
Hoy día no está de moda, eso ya pasó. Pero sí, los que tenemos algo de
canas, y otros con poco pelo, sí que nos acordamos del antiguo postigo, cundo
pasábamos por cualquier calle, cuando ibas de paseo, o para ir al trabajo,
veías los postigos medios abiertos. Donde la vecina, o propietaria de la
vivienda, con la mano levantada esa parte de la madera la que llevaba dos
bisagras en la parte superior de la ventana.
El sentido principal era, y es, la rapidez de cruzar la vista atreves del
postigo, para poder ver, como si oyera, algún ruido extraño. También, porque
sintió hablado alguna persona por la calle, y se asoma a ver quién es. Otras de
las opciones es sentarse en el relleno de la ventana, donde hay dos asientos,
para coser los calcetines, hablar con alguna de la misma casa, y de igual
manera, hablar con alguna otras vecina o persona que pasa por delante de la
(ventana), postigo que va acoplado a la misma. Así podía también “golifiando”,
y otra cosa muy importante es, recibir el aíres. Eso que no falte.
Es curioso, he visto turistas, quedándose mirando, y sacándoles fotos. Que
sucede, que el postigo es una cosa de antaño. Y uno lo mira con esa alegría, yo
recuerdo ver a dos vecinas, y a la vecina de enfrente, hablando las tres hasta
las cuatro desde el postigo.
Hace uno memoria, y se pregunta, como ha pasa el tiempo.
Historia de eso años qué, han quedado atrás, también se usaba ver pasar los
entierros, ver pasar la Virgen en procesión, donde la gente que pasaba por
debajo del postigo, le saludaba.
También hay que mencionar qué, si son mayores, pasaban la tardes, y ver el
atardecer, para luego cerrar el dicho postigo. Eso era la hora de preparar la
cena, como de recogerse.
Que tiempo aquellos, eso en ese tiempo, no se le ponía importancia, era
normal. Pero hoy, como quedan pocos, y observas esos bellos rincones, donde
puedes también ver el postigo trabado con una varilla. Para que el aíre ente a
la casa. Pues, es llamativo, y da alegría. Céreo que, a la juventud, no le pone
la importancia, claro qué, seguro que alguno puede a ver.
Que dichoso es el que conoces cosas de antaño, como por ejemplo a mí. Que
al pasar por la calle Nieve Ravelo, de Puerto la Cruz, puede observar esta
imagen del postigo. Y me llamó la atención, porque hacía años que no pasa por
ahí, y de igual forma hacía tiempo que no me había fijado en ello.
Quiero hacer llegar estas líneas, para muchos, que estoy seguro que lo
recordaran de la misma manera, y otros, con diferentes novedades. Adjunto la
fachada con su postigo entre abierto, ya que, en la tarde de hoy, hacía mucho
calor.
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