José
Peraza Hernández
A
reflexionar: Ha pasado los años, cuando había sacristán en todas las
parroquias. Era una persona sería, como respetuosa en el pueblo o el barrio, en
aquellos tiempos. Era la cabeza visible del cura. Era como el protocolo, como
de secretario, una persona muy allegada al párroco.
Aunque,
alguno eran refunfúñento con los niños, claro está, era lo que teníamos en esos
tipos que corrían.
Un
sacristán es la persona (laica o religiosa) que asiste al sacerdote en las
labores de cuidado y limpieza de la iglesia, la sacristía y de los objetos
sagrados que contienen. Es además el encargado de preparar todo lo necesario
para la celebración de la misa. Se dice que hoy en día el sacristán puede ser
elegido o designado directamente. También conocido como: ANIMERO.
Animero
La
palabra Correveidile significa “persona que lleva y trae cuentos”. Según el
escritor Fernando Díaz-Plajá, se refiere a una profesión, Corre-ve-y-dile,
“tres órdenes de velocidad, dirección y comunicación que se han reunido para
formar el oficio de quien se desplaza a menudo (…) En general, el correveidile
existe sólo para trasladar algo mucho más frívolo: el rumor, el chisme, la
acusación. El correveidile existe en todos los medios sociales, pero, quizá,
porque necesita tiempo a su disposición; funciona más repetidamente a lo largo
y anchas. En dos palabras. “el chivato,
lambia culo, que los hay en todos los lugares, creo que hasta en el cielo.
De
esos hay muchos conocidos, subrayado y marcado. Claro está, esto es falta de
humanidad, de personalidad, como de prepotente. Pero la verdad, que no son
todos, eso se forma en grupitos, donde los están entre hombres y mujeres. Hay
que reflexionar. ¿Qué son pobres criaturas, que no son nada en la vida, solo
eso “¿Corre-ve-y-dile”, aunque, creo que más conocido son por chivatillos, o
arrastradillo? qué pena me da de ellos.
“Creo que eso puede ser una enfermedad, que nace de las pocas neuronas, como de
la zorrería, mal persona”. La verdad, que, en muchas conversaciones, coincido
que no voy más encaminado. ¿La mayoría votan es esa línea? Pero bueno de todo crió dios en el mundo.
Otra
cosita, por si no lo saben. Un Animero era, en las Islas Canarias (España), una
persona considerada especialmente pía a la que popularmente se atribuye cierta
santidad. El fenómeno de los Animeros es típico sobre todo de la zona norte de
la isla de Tenerife, hacia el sur y hacia las otras islas, la figura del
Animero va haciéndose menos frecuente, y probablemente esté relacionado con
formas de culto religioso guanche anteriores al cristianismo, así como con
cultos semejantes en el norte de África, dispensados a los morabitos del
Magreb. También, los Animeros eran una suerte de "santones" o
"curanderos", pues curaban enfermedades y decían contactar con las
ánimas de los difuntos, el Animero fue una figura relevante en las sociedades
campesinas del siglo XVII hasta mediados del siglo XX. En la actualidad los
Animeros se encuentran prácticamente extinguidos.
Pero,
la verdad que los “¿Corre-ve-y-dile”, chivatillos, o arrastradillo? qué pena, que prácticamente estos último
mencionados, no se han extinguidos.
Que
les vamos hacer, estos personajillos crees, que la iglesia es suya, o que la
pueden heredar, tanto, el sacrista como la sacristana.
Esto
es una cosa ya heredad, de atrás, pero, lo peor en el siglo XXI, aún hay
algunos. Debido a estos personajillos muchos fieles se han ido retirando, y
esto es como una plaga. El papa Francisco, lo hablado en cantidad de veces, hay
que ser humilde, a tender a todos y a todas, grandes y pequeños. Hasta incluso,
les han bajado los sumos a los altos mandos de la iglesia.
Hay
que reflexionar, en saber quién es uno y otro. Solo quien tiene que mirarse son
los que se encuentra dentro de la iglesia, donde deben ser más bondadoso con
los fieles en general, no ir mirándolo sobre los hombros a sus hermanos y
hermanas. Conozco bien el interior de las iglesias, donde el pez chico quiere
comerse a los mayores. Luego van a comulgar, con carita de santo, y los brazos
y las manitas juntas, pidiendo o diciendo Señor, que bueno soy. Como todo
pecador “¿Corre-ve-y-dile”, chivatillos, o arrastradillo?, en cuanto sales, van
a ver cómo le poner la zancadilla alguno de sus hermanos de su hermandad, como
a muchos fieles. Amen Jesús.
A
reflexionar.
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